Todos hemos experimentado la incomodidad de depender del Wi-Fi que no funciona

En ocasiones simplemente no cumple con nuestras expectativas. Ya sea en el entorno laboral, en un hotel o incluso en el ámbito educativo, la creciente dependencia de la conectividad las 24 horas, los 7 días de la semana, ha mejorado nuestra eficiencia en el trabajo y la educación. Esta dependencia también puede convertirse en fuente de frustración cuando la conexión falla. En un mundo donde la conectividad es esencial, los problemas con el Wi-Fi pueden tener un impacto sustancial en la productividad laboral y académica. El acceso a Wi-Fi es crucial, conoce algunos consejos útiles para arreglar tu conexión WiFi para evitar frustración cuando la conexión falla.

1. La cantidad de puntos de acceso no siempre mejora el Wi-Fi

Existe una creencia común de que agregar más puntos de acceso (AP) resolverá cualquier problema de Wi-Fi. Sin embargo, no siempre es cierto, ya que el Wi-Fi es un medio compartido con un tiempo limitado para transmitir ondas electromagnéticas. La incorporación indiscriminada de AP sin un plan inteligente puede provocar interferencias entre ellos, empeorando la situación en lugar de mejorarla.

La interferencia cocanal, causada por varios AP en el mismo canal, es un problema común en entornos como escuelas con un AP por aula. En situaciones que requieren más AP, es esencial reducir el ancho del canal. Un enfoque recomendado es iniciar con un ancho de canal de 80 MHz en el espectro de 5 GHz para lograr velocidades de conexión óptimas, ajustando según la densidad de instalación de los AP.

La clave para superar esta frustración es un diseño adecuado utilizando software WLAN para realizar un estudio predictivo. Esto ayuda a colocar estratégicamente los AP en todo el edificio, minimizando la interferencia cocanal y mejorando la eficiencia del Wi-Fi.

2. Necesidad de separar las VLAN

Un error común es colocar el tráfico cableado e inalámbrico en la misma LAN virtual (VLAN), especialmente en entornos con una gran cantidad de dispositivos. A diferencia de un conmutador cableado, donde cada puerto es un dominio de colisión independiente, en Wi-Fi, cada AP es un dominio de colisión único.

Para solucionar este problema, es recomendable crear VLAN separadas para redes cableadas e inalámbricas. Distribuir el tráfico inalámbrico en VLAN más pequeñas, con menos de 250 dispositivos por VLAN Wi-Fi, ayuda a contener el tráfico de transmisión y optimiza el tiempo de aire.

3. Ajuste necesario en las tasas de MCS

El Wi-Fi debe adaptarse a diversas situaciones, ajustando las tasas de codificación de modulación (MCS) para garantizar una conexión óptima. Es esencial lograr tasas de MCS aceptables en todo el edificio, combinado con una instalación eficiente de AP para evitar interferencias cocanales.

Existen gráficos en línea que muestran las velocidades de conexión esperadas según el ancho del canal, las transmisiones espaciales y la tarifa MCS negociada. Ajustar las tasas de MCS según el entorno garantiza un rendimiento Wi-Fi consistente y eficiente.

4. La alta utilización limita el flujo

La utilización es un indicador crucial del rendimiento del Wi-Fi. Limitar los gastos generales. Aspectos como demasiados SSID, interferencia cocanal y tráfico de transmisión lento pueden aumentar la utilización del tiempo de aire.

Es recomendable diseñar redes con tres SSID, ajustar los anchos de canal correctamente y evitar la presencia de dispositivos 802.11b para minimizar la interferencia y optimizar el rendimiento. Calcular la utilización del tiempo y mantenerla por debajo del 10% durante períodos de baja actividad para un rendimiento constante.


Las frustraciones Wi-Fi inducidas por el diseño son reales, pero no tienen que ser permanentes. En Nimbus Networks podemos ayudarte a tener acceso a herramientas de planificación y pueden diseñar la ubicación de AP.